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Transporte Público & Finanzas.


Desafío en Latino América.

Cuantiosas inversiones públicas y privadas en el sistema de transporte público en las principales ciudades latinoamericanas será la constante en la presente década. El deterioro del medio ambiente unido a los accidentes dentro del tránsito de vehículos de transporte de pasajeros, son los principales motivadores del cambio en la política y visión del ciudadano. El transporte tiene que cambiar en nuestras ciudades tanto principales, densas, turísticas y pequeñas.

El único problema es como financiarlo.

Cada ciudad ha diseñado o está en el camino de configurar el sistema de transporte público para reducir los accidentes que en latinoamérica es alarmante, así como reducir las emisiones de elementos contaminantes del aire y del ecosistema. Curitiva en Brasil, Bogotá en Colombia, Santiago en Chile, Lima en Perú así como otros países de la región han tomado en serio y con visión de futuro el desarrollo de conceptos modernos del transporte de pasajeros.

Por un lado debe generarse un sistema atractivo para el banquero que otorgará el préstamo, leasing, línea de crédito o inversión de riesgo. Nadie que presente un flujo de caja exiguo despertará interés alguno en el sistema para que se revise su proyecto, si es que no hay claras evidencias de rentabilidad y garantías sólidas suficientes.

Sin embargo, la pregunta que se nos viene de inmediato a la mente es:¿cómo un servicio público, es decir, que debe estar en manos del Estado o gobiernos locales, ha sido derivado al sector privado? Acaso el sector público subsidirá al sector privado para la adquisición de tecnología, construcción de terminales terrestres, estaciones de combustible, etc. como demandan las Licitaciones Públicas. Parece que en Chile el subsidio al Transantiago, que ha sido muy criticado por otros sectores de la economía, luego de muchas evidentes deficiencias en la estructura de la ejecución de Transantiago, requerirá de mayores inyecciones monetarias para sobrevivir. Las cifras pasan varios cientos de millones de dólares y  como todos sabemos estas clases de inyecciones tienen su límite político y económico.

En Latinoamérica susbsisten aún ciudades cuyas tarifas para el transporte público son por debajo del costo operativo; cuestiones de órden político, creencias populares sobre alza de las tarifas, y absoluta ausencia de apoyo financiero de sus autoridades ediles o regionales contrastan con las grandes órbes; sin embargo, los probelmas de mortalidad por ausencia de un transporte racional y sistémico, así como la contaminación del aire y el medio ambiente son materia del día a día en los medios de prensa y conciencia popular.

Financiar el transporte público requerirá aún de mayores esfuerzos , creatividad y cambio en las regulaciones que en unos impide avalar, afianzar o subsidiar al sector, y en otros impide el acceso al sistema financiero privado local e internacional por falta de los instrumentos o valores que respalden las operciones de largo plazo.

Podemos afirmar que los distintos sistemas de apalancamientos tendrán que imponerse por el sector financiero privado, las tarifas deberán subir técnicamente para evitar el colapso de las empresas de transporte, y los gobiernos centrales, regionales y locales deberán uniformizar criterios que les permita realizar los cambios normativos que en vez de entorpecer el desarollo del transporte público lo sitúen proactivamente en un nivel moderno, ecológico y social.

Para mayor información sobre el tema, pueden solicitarlo a: juan.delapiedra@gmail.com

 

 

 

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